Se cumplen 98 años del nacimiento de la compositora y poeta peruana.

María Isabel Granda y Larco, conocida popularmente como Chabuca Granda, nació en un asentamiento minero llamado Cotabambas, en Apurímac, región ubicada en la sierra peruana, a 4,800 de altitud. Rubia de ojos azules, de apellido aristocrático, la pequeña Chabuca nació desde entonces con mirada campesina que con el tiempo la llevó a comprender que en el Perú no hay razas, sino “personas de distintos colores con características maravillosas”, como decía.

Ella nació un día como hoy, 3 de setiembre hace 98 años. El Perú la recuerda no solo por ser la compositora de “La Flor de la Canela”, himno de la canción popular del país, sino por su sensible corazón que plasmó en su poesía el mestizaje, la injusticia, el amor y la admiración a la tradición del Perú y de España.

Criolla. Mujer de carácter fuerte pero de nobles sentimientos. Fumadora y poeta. Escribió más de 400 canciones, de las cuales solo la mitad han quedado registradas. En ellas habla sobre las calles de Lima, sobre el respeto de la tradición, sobre personajes que andaban por la ciudad, sobre el ande, sobre el mestizo, el español y el indio, el río, el puente y la alameda.

Chabuca Granda es la identidad del Perú de hoy. Es mestiza, pues vibran en ella los resoplos del mundo Incaico y la colonia española. Vibra en ella toda esta historia y suena en su guitarra, instrumento que aprendió a tocar desde joven gracias a la herencia musical de la familia. Chabuca resumió en sus letras y obra musical lo simple que es describir al Perú, una hermosa combinación de elementos que no tienen que disociarse, sino, reconocerse y amarse.

Fue bautizada en Lima un año después de su nacimiento pues en aquella época, venir del ande traía connotaciones negativas. Ella sin embargo jamás negó su procedencia y afirmó en repetidas ocasiones que jamás encontrará las palabras exactas para agradecer a las personas con las que creció en aquel pueblito minero.

Compuso importantes canciones para el poeta Javier Heraud y la también folklorista chilena Violeta Parra. TSe casó, tuvo tres hijos y se divorció. Descubrió a muchos de los artistas que hoy son parte fundamental del catálogo musical del Perú. Tocó con los mejores músicos de esta tierra, viajó por Argentina, Colombia, Ecuador, México y más, llevando su canto y cuentos del Perú por el mundo. Estuvo al lado de Armando Manzanero, Julio Iglesias y más artistas de renombre.

Su voz, peculiar, raspada y ronca, no era la de una cantante destacada y profesional. Sin embargo, era lo que decía y cómo lo que decía, lo que al final importaba. Sus letras y sentimiento al momento de interpretar se interponían ante cualquier cuestión técnica. Fue y sigue siendo admirada por millones de personas, no solo por su calidad artística, sino por su don de gente, su amor por el mundo, por las personas, por su maravillosa forma de ver lo que a su alrededor sucedía.

Chabuca Granda falleció en Miami el 8 de octubre de 1983 por un problema cardiaco. Llegó a este país para operarse, pero este músculo, tierra de tantos sentimientos y vida agitada, no resistió más. Sin embargo, ella emprendió con alegría el viaje al más allá, pues alguna vez dijo: “Hay un coro enorme de amigos que me espera. Yo le tengo mucha curiosidad a ese paseo constante que realizan por entre las galaxias. Porque si no supiera que después de esta vida hay una eterna, no habría podido vivir en esta”.

Si quieres saber del Perú, pregúntale a Chabuca.

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